Somos una familia antes que una institución.

La Fundación Nicole Georgette nace desde la experiencia real y cotidiana de una familia que ha vivido la discapacidad intelectual y el Síndrome de Down dentro de su propio hogar, con amor, desafíos, aprendizajes y una profunda convicción por el acompañamiento.

Somos Claudia mamá y sus cuatro hijas: Claudia, Paula, Nathalie y Nicole. Paula y Nicole, personas con Síndrome de Down, fueron y son una inspiración permanente. A través de ellas, y de la vida compartida como familia, comenzó a tomar forma una pregunta que nos acompañó por años: ¿qué pasa cuando termina el colegio?, ¿qué viene después?

Durante la pandemia, nuestra familia vivió dos experiencias paralelas que marcaron profundamente nuestra mirada.
Mientras Nicole atravesaba un largo proceso de enfermedad —acompañada día a día por su mamá, con la fortaleza, energía y alegría que la caracterizaban—, Paula vivía el impacto del encierro, la interrupción de rutinas y la pérdida de espacios de encuentro que daban sentido a su día a día. Desde lugares distintos, ambas experiencias dejaron en evidencia algo esencial: la soledad afecta, el aislamiento genera retrocesos y la falta de comunidad apaga habilidades y vínculos.

Nadie estaba preparado para la pandemia. Pero muchas personas, especialmente jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y personas con Síndrome de Down, quedaron solas incluso después de que todo pasó. La ausencia de espacios, de rutinas y de comunidad mostró con claridad lo frágil que puede volverse la vida cuando se cortan las redes de apoyo.

La Fundación Nicole Georgette nace como una respuesta amorosa y concreta a esa realidad. Honrando la memoria de Nicole —su energía, su intensidad y su forma de vivir plenamente— y aprendiendo de la experiencia compartida con Paula, creemos profundamente que la vida no se detiene al terminar el colegio y que todas las personas necesitan espacios donde seguir creciendo, participando y siendo parte activa de una comunidad.

Somos una fundación nacida desde el entorno familiar, con mucho amor y cariño, que busca acompañar a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y personas con Síndrome de Down en su transición a la vida adulta, promoviendo vínculos, talleres, actividades y presencia constante.
Creemos en una inclusión real, vivida con dignidad, alegría y compañía, donde nadie quede invisible y donde la vida se siga compartiendo, celebrando y construyendo juntos.